4 estrellas
8
En buenas manos
Título original: Pupille
Año: 2018
País: Francia, Bélgica
Duración: 110 min.
Género: Drama
Categoría: Películas con valores
Calificación moral: +13
Director: Jeanne Herry
Guión: Jeanne Herry
Música: Pascal Sangla
Fotografía: Sofian El Fani
Reparto: Sandrine Kiberlain, Gilles Lellouche, Elodie Bouchez, Olivia Côte, Clotilde Mollet, Bruno Podalydès

A Alice le comunican que ha sido seleccionada para recibir a un bebé en adopción, tras casi diez años de espera. La madre biológica del niño, llamado Théo, dio a luz preservando su anonimato y no se siente preparada para cuidarle. Los servicios sociales serán clave para que el trámite pueda acabar de materializarse con éxito.

Es encomiable la hondura y la sensibilidad con la que Jeanne Herry ha hilvanado esta película de historias cruzadas. La cineasta va desgranando un proceso de adopción, sin perder de vista a cada una de las distintas partes implicadas. De un modo realista, presenta el trabajo de los diferentes especialistas que participan en el procedimiento, mostrando sus argumentos y discrepancias a la hora de acordar los candidatos más oportunos para la adopción.

La cinta refleja la fragilidad de una criatura recién nacida, inicialmente privada del afecto que necesita. En ningún momento se juzga a una madre que desea lo mejor para su hijo, aunque ella no pueda dárselo. Por otro lado, se exponen con detalle los criterios seguidos para dilucidar la conveniencia de los aspirantes a la adopción, apuntando que no está destinada a llenar vacíos emocionales y que el deseo de los posibles padres, por grande que sea, no los convierte en idóneos. No obstante, se aclara que estos no deben ser perfectos sino adecuados, especialmente mediante Alice, una mujer no exenta de inseguridades, que tiene ante sí un feliz cambio en su vida.

Una particularidad del film está en que habla, con el mismo acierto, sobre maternidad y paternidad. Esto último a través del personaje de Jean, el padre de acogida temporal de Théo hasta que se complete el proceso. Está interpretado por Gilles Lellouche, que hace una importante aportación a la gran labor global del reparto, donde igualmente destaca una sobresaliente Sandrine Kiberlain. La actriz francesa representa a una trabajadora social secretamente enamorada de Jean. Su amor, imposible por el matrimonio de él, está tratado con una sutilidad que evidencia la fortaleza del guión.

El relato nos adentra en el ámbito de las adopciones, revelando el complejo camino que requieren y la larga espera e incertidumbre a la que se enfrentan los solicitantes. Todo por dar un amor que a unos les sobra y a otros les falta, de la forma más apropiada. En buenas manos es una de esas películas con capacidad para hacerte pensar y, por si fuera poco, también resulta muy inspiradora.

En buenas manos (fotograma)