4 estrellas
8
Stalker
Título original: Stalker
Año: 1979
País: Unión Soviética
Duración: 162 min.
Género: Ciencia ficción
Categoría: Películas con valores
Calificación moral: +7
Director: Andrei Tarkovsky
Guión: Andrei Tarkovsky, Arkadiy Strugatskiy, Boris Strugatskiy
Música: Eduard Artemev
Fotografía: Aleksandr Knyazhinsky, Georgi Rerberg, Leonid Kalashnikov
Reparto: Alisa Freyndlikh, Aleksandr Kaydanovskiy, Anatoliy Solonitsyn, Nikolay Grinko, Natalya Abramova

Los stalkers arriesgan su vida para llevar hasta La Zona a aquellos que se atreven a aceptar el desafío. El acceso a este enigmático lugar, donde tiempo atrás cayó un meteorito, está prohibido y se encuentra bajo vigilancia militar. El emplazamiento alberga una habitación donde se hacen realidad los deseos más profundos, pero no es sencillo llegar hasta allí.

Andrei Tarkovsky pone de manifiesto su preocupación por la deriva espiritual de la sociedad moderna, mediante esta obra alegórica e introspectiva. El realizador ruso no entendía el cine como un entretenimiento y no le pone las cosas fáciles al espectador, adoptando una narrativa pausada, para desplegar un relato que supera las dos horas y media de duración.

El desarrollo de la producción se complicó notablemente debido a un error durante el procesamiento de los negativos en el laboratorio, que destruyó gran parte del metraje que se había rodado. El contratiempo obligó a volver a grabar parte del film, con un presupuesto más limitado.

La cinta adapta libremente una novela de los hermanos Strugatskiy, conocida en español como Picnic extraterrestre. Los propios autores colaboraron con Tarkovsky en la traslación de su ficción al guión, conformando una historia que nos cuenta el viaje emprendido por un científico y un escritor -acompañados de un stalker-, en busca de una verdad que no hayan plenamente en sus respectivas profesiones. El stalker es un hombre de fe; un guía espiritual que conduce a los dos peregrinos, articulando una referencia expresa al pasaje de Emaús.

Existen pocos largometrajes con una atmósfera tan subyugante como la de Stalker, en cuya exposición cobran una especial importancia sus poderosas imágenes. Aunque se trata de una propuesta indudablemente compleja, también es una de esas películas que tienen la facultad de perdurar en la memoria. Fue galardonada con el premio del Jurado Ecuménico en su paso por el Festival de Cannes.

Stalker (fotograma)