4 estrellas
8
Una vida mejor
Título original: A Better Life
Año: 2011
País: Estados Unidos
Duración: 93 min.
Género: Drama
Categoría: Películas con valores, Estrenos de 2012
Calificación moral: +7
Director: Chris Weitz
Guión: Eric Eason, Roger L. Simon
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Reparto: Demián Bichir, Eddie ‘Piolin’ Sotelo, Joaquín Cosio, José Julián, Nancy Lenehan, Gabriel Chavarria

Carlos Galindo es un inmigrante ilegal mexicano, que se gana el jornal como jardinero en propiedades de personas adineradas de Los Ángeles. Apenas tiene recursos para sacar adelante a su hijo Luis, junto al que vive con el constante temor de ser descubierto por las autoridades. Cuando las perspectivas laborales de Carlos se complican, su hermana le presta dinero para comprar una furgoneta que le abre nuevas posibilidades de trabajo.

Cuesta entender que esta notable película independiente haya tenido tan poca repercusión en la taquilla. De hecho, se ha estrenado en España sin pasar por los cines, pues ni siquiera la nominación al Oscar a mejor actor de su protagonista Demián Bichir, ha supuesto un empujón en su distribución. En ese sentido, quizá le hayan podido lastrar sus evidentes connotaciones políticas sobre inmigración. Sin embargo, más allá de ideologías, estamos ante un conmovedor drama, acerca de un hombre honrado que lucha por proporcionarle un buen futuro a su hijo.

Argumentalmente es algo así como la versión norteamericana y actualizada de Ladrón de bicicletas, ya que guarda importantes puntos en común con esta obra maestra del neorrealismo italiano. Ha sido dirigida por Chris Weitz, cuyo título más destacado como realizador, hasta la fecha, había sido la comedia británica Un niño grande.

Weitz presenta unos personajes veraces, con los que es fácil identificarse. Sobresale la aportación del mexicano Demián Bichir, representando una figura paterna de acentuada honestidad y entrega, que busca lo mejor para su hijo más allá de lo material, tratando de educarle a nivel humano, en una etapa tan crítica como la adolescencia. Por eso, le inculca valores como la lealtad o la convivencia, desde su fe católica. Su personaje se erige como el faro de este inspirado drama, que constituye una de esas sorpresas que llegan cada año -a veces de puntillas- y que merece la pena no dejar pasar.

Una vida mejor (fotograma)