
Año: 2026
País: Reino Unido, Irlanda, Chipre
Duración: 102 min.
Género: Drama, Comedia
Categoría: Más cine
Edad: +13
Director: Morgan Matthews
Guion: Malcolm Campbell
Música: Jamie Duffy, Atli Örvarsson
Fotografía: Tom Comerford
Reparto: Bill Nighy, Roman Griffin Davis, Maisie Williams, Dexter Sol Ansell, Clare Dunne, Michael Socha
¿De qué trata?
Las cosas no van bien en casa de Finn, un adolescente de dieciséis años que vive en Inglaterra. Sus padres están al borde de la ruptura y teme ser separado de su hermano pequeño, Charlie. Por eso, decide fugarse junto al crío emprendiendo un viaje en dirección a Irlanda, donde residen sus abuelos. Allí espera encontrar la estabilidad que se ha quebrado bajo sus pies.
Viaje hacia el hogar perdido
Esta película de Morgan Matthews, basada en una novela de Mark Lowery, nos cuenta en dos tiempos -presente y pasado- una historia familiar marcada por el dolor. Los flashbacks nos muestran momentos felices vividos por la familia en Irlanda. A ese lugar, no solo físico sino emocional, pretende regresar Finn con su hermano, en el trayecto por mar y tierra escenificado por esta agradable road movie.
El punto de partida me recuerda a Kiseki (Milagro), de Koreeda, en la que dos hermanos separados por el divorcio de sus padres se escapan para poder estar juntos. El desarrollo del film de Matthews es en su mayor parte más convencional, sin embargo, hay un giro que aporta un sentido diferente a lo que estamos viendo. Este largometraje también tiene una interesante carga humanista, aunque no siempre consigue dar con el tono adecuado.
No sería preciso decir que Finn sea un irresponsable por haberse ido de casa. En su decisión existe una inmadurez propia de la edad, pero igualmente un impulso juvenil por el temor a una posible separación. Finn cuida con responsabilidad de su hermano Charlie, consciente de que es un niño vulnerable, ya que nació bastante antes de lo previsto, tras solo veinticinco semanas de gestación. En su periplo conoce a Kait, una cantante callejera irlandesa algo indolente y muy resuelta, que se convierte en su compañera de viaje.
Al ver que su mundo se rompe, Finn busca refugio en el hogar de sus abuelos, especialmente junto a su abuelo, porque la memoria de su abuela se va desvaneciendo y está en una residencia. La huida obliga a sus padres a unirse dejando sus diferencias atrás y emprender juntos una búsqueda donde se entremezclan la angustia con emociones que arrastran por conflictos nos resueltos.
Los enclaves irlandeses, con sus valles de un intenso verde y sus cielos nublados, son un escenario fértil para el cine, al que aquí también se saca partido. Echo en falta que la historia ahonde más en los personajes de los padres, cuyas interpretaciones, además, son las más flojas. Esto es parcialmente compensado por Bill Nighy -que es un seguro de vida- en el papel del abuelo y, asimismo, por el trabajo de los jóvenes Roman Griffin Davis y Maisie Williams, dando vida a Finn y Kait.