
Año: 2003
País: República Checa, Estados Unidos
Duración: 33 min.
Género: Drama
Categoría: Películas cristianas
Edad: +13
Director: Bobby Garabedian
Guion: Bobby Garabedian, William Zabka
Música: John Debney
Fotografía: Michael FitzMaurice
Reparto: Vladimír Javorský, Ladislav Ondřej, Linda Rybová, Brad Heller, Ester Geislerová, Klára Issová
Una inspiradora alegoría cristiana
Los mediometrajes son un formato cinematográfico poco habitual, ya que suelen requerir más recursos que un corto, pero no tienen las posibilidades de distribución en cines de un largometraje. Con esta duración intermedia, tan infrecuente, se rodó Most, una de las alegorías cristianas más brillantes que se han realizado y, personalmente, la que más me emociona.
Esta película, también conocida en español como El puente, narra la entrañable relación entre un operador ferroviario y su pequeño hijo Lada. Una parte importante de la historia transcurre a lo largo de un solo día, durante el cual el muchacho acompaña a su padre al trabajo.
Hay una segunda trama que sigue los pasos de una joven adicta a las drogas. La chica se sube a un tren cuyos pasajeros representan en el film algunas debilidades humanas, como el egoísmo, la mezquindad o frustraciones que derivan en problemas. Cuando el tren llega antes de lo previsto al puente donde el padre de Lada tiene su puesto, se produce una situación que compromete gravemente al crío y que enfrentará al padre a una decisión crucial: deberá elegir entre la vida de su hijo o salvar a los viajeros de un tren que está a punto de descarrilar.
Esta producción se rodó en checo, en localizaciones de la República Checa y Polonia, con la dirección del estadounidense Bobby Garabedian. Me sorprende que Garabedian, tras este mediometraje, solo se haya puesto detrás de la cámara una vez más para rodar un corto. Tanto antes como después de este trabajo su carrera ha estado básicamente dedicada a la interpretación en series de televisión.
El propio Garabedian escribió el guion en colaboración con otro actor, William Zabka. Se basaron en un cortometraje estadounidense de 1978, titulado The Bridge, del que apenas hay información. Most contó con la buena fotografía en tonos apagados de Michael FitzMaurice y con la música de John Debney, quien no mucho después comenzaría a componer la banda sonora de La Pasión de Cristo.
Most se estrenó en el prestigioso festival de Sundance, bajo el frío invernal de Utah. Posteriormente pasó por otros certámenes cinematográficos, recibiendo unos cuantos premios. Su mayor reconocimiento, no obstante, llegó con su nominación al Óscar en la categoría de mejor cortometraje, en la edición celebrada en 2005. Como el montaje original supera por poco la media hora, para poder competir por la estatuilla se utilizó un metraje algo reducido, de veintinueve minutos.
[Los siguientes párrafos revelan partes importantes de la trama]
El núcleo de la propuesta está en su resolución. El pequeño Lada, al advertir que el tren llega demasiado pronto, queda accidentalmente atrapado. Su padre, desgarrado por el dolor, decide salvar la vida de los pasajeros, entregando al hijo al que tanto ama. Los viajeros del tren pasan por delante del abatido padre, totalmente ajenos al sacrificio realizado por ellos y al riesgo que han corrido.
El desenlace es una alegoría de la muerte redentora de Cristo por voluntad de su Padre, mientras el mundo parece no haberse dado cuenta. Sin embargo, aunque el argumento esté marcado por el fatalismo, no estamos ante un film pesimista. La excepción aquí es la joven adicta que viaja en el tren. Tras ver al padre desconsolado por la ventanilla, entiende de inmediato que algo terrible ha ocurrido. A partir de ese momento algo comienza a cambiar en ella. El acto de entrega acabará transformando su corazón y el sacrificio no será en balde.
