
Año: 2002
País: Estados Unidos
Duración: 101 min.
Género: Romance, Drama
Categoría: Películas cristianas
Edad: +13
Director: Adam Shankman
Guion: Karen Janszen
Música: Mervyn Warren
Fotografía: Julio Macat
Reparto: Shane West, Mandy Moore, Peter Coyote, Daryl Hannah, Paz de la Huerta, Al Thompson
¿De qué trata?
Landon es uno de los chicos más populares de su instituto. Junto a sus amigos le hace una gamberrada a un chaval que busca ser admitido en su pandilla y la broma acaba en el hospital. Tras conocer el incidente, el director del instituto le obliga a participar en actividades que no le motivan.
A Landon no le queda otra que dar clases de apoyo los sábados por la mañana e incorporarse al grupo de teatro. En estas actividades comienza a relacionarse con Jamie, la hija de un predicador de la que sus colegas se burlan por ser distinta. Pero precisamente porque Jamie no es como el resto, Landon empezará a sentirse atraído por ella.
Romanticismo puro frente al cinismo de hoy
Hay películas adolescentes que parecen escritas por adolescentes descerebrados. Un paseo para recordar es toda una excepción dentro de este subgénero normalmente tan trivial. Y eso que no le faltan clichés del cine romántico juvenil: hay un alumno popular, una chica invisible pese a lo guapa que es, el amigo graciosillo e incluso una lista de deseos. Sin embargo, es un film diferente, porque tiene alma y porque aborda temas infrecuentes, apelando a la responsabilidad en el noviazgo o al valor de la espera hasta el matrimonio en las relaciones sexuales.
Mandy Moore interpreta a Jamie, una buena chica que, lejos de ser una mojigata, tiene mucha personalidad. Su padre, el pastor Sullivan, es un hombre viudo que tiende a sobreprotegerla, pues sabe como nadie lo mucho que vale. Landon es un tipo superficial y para nada parece la pareja ideal para ella, pero empieza a asomar en el horizonte de la joven.
La cinta nos cuenta el romance entre dos adolescentes muy distintos. Las perspectivas de London no van más allá de la etapa que está viviendo, mientras que a Jamie su fe le proporciona una visión trascendente de la vida. Además, al contrario de Landon, que está pendiente de lo que digan los demás, su mayor madurez la hace menos vulnerable a las opiniones de otros, aunque no por ello es inmune al acoso escolar.
El argumento juega con la premisa de que los polos opuestos se atraen y está demostrado que agradan al público. Un ejemplo más es este éxito de taquilla que cautivó a muchos espectadores con una preciosa historia que reivindica el romanticismo frente al cinismo de nuestra época. Fue dirigida por Adam Shankman y adapta de forma muy libre el best seller homónimo de Nicholas Sparks, un autor del que se han trasladado unas cuantas novelas románticas a la gran pantalla.
Esta producción le deparó su primer papel protagonista a Mandy Moore, quien por entonces ya era una conocida cantante pop. Después de hacer de insoportable compañera de clase de Anne Hathaway en Princesa por sorpresa, está encantadora en el rol opuesto de Jamie y tiene química con Shane West. La actriz, asimismo, interpreta Only Hope, uno de los numerosos temas que la banda californiana Switchfoot aporta al buen repertorio de canciones.
Hay quienes no ven con buenos ojos este tipo de amores idealizados por Hollywood. Aquí existe idealización, pero también un relato con fondo, que reivindica el compromiso y el respeto, entre otros valores básicos en una relación de pareja. Es una película sincera, que muestra con naturalidad las creencias cristianas de Jamie, quien compara la fe con el amor, expresando que no se puede ver, pero sí sentir. Su personaje da pie a otro planteamiento discutible: el amor romántico puede transformar a una persona. El film, en realidad, nos dice que el romance es solo el catalizador. El cambio está en uno mismo.
