
Año: 1999
País: Estados Unidos, Francia, Reino Unido
Duración: 112 min.
Género: Drama
Categoría: Películas con valores
Edad: +10
Director: David Lynch
Guion: John Roach, Mary Sweeney
Música: Angelo Badalamenti
Fotografía: Freddie Francis
Reparto: Richard Farnsworth, Sissy Spacek, Harry Dean Stanton, Everett McGill, John Farley
¿De qué trata?
Alvin Straight es un anciano viudo que vive en una zona rural de Iowa con su hija discapacitada. Lleva unos cuantos años enemistado con su hermano Lyle, pero cuando se entera que este ha sufrido un derrame cerebral, enseguida se propone ir a visitarlo a Wisconsin. No dispone de un trasporte público que le permita hacer el viaje y tampoco tiene permiso de conducir, así es que se lanza a emprender la ruta en una máquina cortacésped.
Viaje de reconciliación en cortacésped
Esta es una de esas historias tan increíbles que parecen inventadas y que demuestran que la realidad supera la ficción. Alvin Straight, pese a su maltrecha salud, se embarcó en un trayecto de unos cuatrocientos kilómetros desde su pueblo en Iowa hasta el estado de Wisconsin en un cortacésped. Y esa odisea la recreó David Lynch con fidelidad en esta inolvidable película.
El veterano Richard Farnsworth se despidió del cine interpretando con credibilidad a Alvin, un hombre de setenta y tantos terco a más no poder. No le detienen ni sus achaques ni la avería que sufre su vieja cortadora de césped en su primer intento. El contratiempo le obliga a dar la vuelta para comprar otra máquina del mismo tipo. Lejos de desanimarse, reemprende el camino de un estado a otro a paso de tortuga, mientras le adelantan coches y camiones a toda velocidad. Precisamente a él, que no tiene toda la vida por delante, no le falta paciencia para lograr lo que quiere.
Esta road movie ambientada en la América profunda es un clásico del subgénero. Su protagonista se cruza con varias personas en su largo recorrido. Bajo su apariencia áspera late un corazón noble y todos los que comparten un rato con él aprenden algo valioso. En el anciano todavía persisten las heridas que le dejó su paso por la Segunda Guerra Mundial. Conoce de primera mano lo que pesan los errores y sabe separar el grano de la paja. Por eso, no escatima en esfuerzos para reconciliarse con su hermano.
David Lynch hace honor a la historia tomándose su tiempo para desarrollarla. Con una sencillez abrumadora, construye su largometraje más humanista junto a El hombre elefante. Ambas obras son, además, las dos aportaciones más diferentes de la filmografía del director estadounidense, tanto en el fondo como en la forma.
Una historia verdadera traza un viaje de perseverancia, donde el principal combustible es el deseo de reparación de un vínculo familiar dañado. La película reivindica la dignidad de la tercera edad por encima de las inevitables limitaciones físicas, a lo largo de un itinerario que trasciende el simple hecho de llegar a otro lugar, ya que nos invita a cultivar la paciencia para disfrutar del camino.
