Viendo la cantidad de visitas que está teniendo la primera parte de este Vía Crucis, seguro que algunos ya estaréis esperando la segunda y última entrega de esta publicación con películas para reflexionar sobre cada estación.
Ostrov (La isla)
2006 | Pavel Lungin
La primera propuesta de esta continuación del Vía Crucis la protagoniza un monje ortodoxo, llamado Anatoly, que vive angustiado por un error que cometió en el pasado. Es un eremita y un juglar que suele desesperar a sus hermanos. En su comunidad, no obstante, conocen de primera mano la sencillez de alguien agraciado por Dios con dones para ayudar a otros. Anatoly es capaz de proporcionar el consuelo que a él le falta. Aunque pasemos una mala época, eso no impide que podamos empatizar con los demás. Dar lo mejor de nosotros no debería depender de la situación por la que estemos atravesando.
Silencio
2016 | Martin Scorsese
Todos podemos albergar dudas de fe por el silencio de Dios o por los constantes menosprecios hacia nuestras creencias. Tal vez nos demos de bruces con la desesperanza en más de una ocasión. Sin embargo, las dudas o los errores también forman parte del camino de un cristiano y siempre hay tiempo para levantarse. Cada vez que lo hagamos seremos perdonados sin más. Dios no lleva cuenta de nuestras caídas.
Días del cielo
1978 | Terrence Malick
Por dolorosa que pueda ser una traición o una injusticia, todavía es peor ceder ante el mal. El que hayamos sido despojados de aquello que amábamos, de nuestra tierra prometida, no significa que no podamos volver a encontrarla. Jesús fue despojado de sus vestiduras, pero no de su nobleza ni de su amor.
Diario de un cura rural
1950 | Robert Bresson
Los chismorreos no conducen a nada bueno. El papa Francisco ha advertido que generan división, sufrimiento y que «nunca ayudan a mejorar y a crecer». A veces solo hay una delgada línea entre las habladurías y la calumnia, que es una forma de crucificar a una persona. No merece la pena alimentar los chismorreos ni prestarles demasiada atención. Pese a que hayamos escuchado hablar mal de alguien a quien no conocemos, siempre será más inteligente dejar a un lado los prejuicios. Al fin y al cabo, ¿qué pensarían aquellos que no habían conocido a Jesús al verlo crucificado? Incluso un hombre que vivió haciendo el bien puede ser marcado por otros.
La llegada
2016 | Denis Villeneuve
Junto a sus consideraciones acerca del lenguaje y del tiempo, esta película contiene una poderosa reflexión sobre el valor de la vida, que no reside en los logros ni en que siga un curso normal. La vida tiene valor por sí misma, aunque se trunque prematuramente. Para comprenderlo, no obstante, no podemos cerrarnos al amor. En esta undécima estación se certifica el aparente fracaso de Jesús, que muere en la cruz, pero lo hace con el corazón y los brazos abiertos.
La Pasión de Cristo
2004 | Mel Gibson
Es doloroso para los hijos despedir a sus padres, pero aún resulta más desgarrador cuando sucede lo contrario. Hay madres y padres que pierden a sus hijos por la enfermedad, las drogas o el suicidio. En el silencio del Gólgota solo queda la fe en un Padre que cuide de ellos. La montaña en la Sagrada Escritura es el lugar de encuentro con Dios. Jesús tuvo que subir al monte Calvario para encontrase con Él. Su sacrificio es una luz de esperanza para todas aquellas pérdidas difícilmente comprensibles desde nuestra capacidad humana.
Ordet (La palabra)
1955 | Carl Theodor Dreyer
Cuando no hay fe todo termina aquí, en un frío sepulcro. Cristo anunció que resucitaría, sin embargo, sus apóstoles habían sido incapaces de creerle. Si únicamente nos guiamos por la razón, no podremos entender el gran misterio de la vida. Ni siquiera reconoceríamos a ese Jesús que ha resucitado aunque lo tuviéramos justo al lado, como le ocurrió a los peregrinos de Emaús.
Este último film, un hito del séptimo arte, aborda como pocos las cuestiones relacionadas con la existencia, desde las diferentes perspectivas que aportan cada uno de sus personajes. Muestra la dimensión espiritual como una parte consustancial del ser humano, que no nos cierra, sino que abre nuestra percepción más allá de los límites de la razón. Para poder resucitar antes hay que morir. Y si alguna vez ha habido un milagro en el cine, ese es el de Ordet.