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En la noticia que publicamos hace dos meses sobre el nuevo apartado dedicado al cine familiar hablábamos del método para estimar la edad que viene en los datos de cada película. En concreto, de la incorporación de una clasificación adicional de +10 años. Desde entonces hemos ido revisado las edades en cada film de la web, a partir de unas nuevas pautas.
Es evidente que la valoración de la edad es algo hasta cierto punto subjetivo. De otro modo no se entiende que Nebraska sea para todos los públicos en España y para diecisiete años en Estados Unidos. Aparte de criterios más o menos laxos, hay factores culturales que influyen y a veces compromisos comerciales con distribuidoras. A las calificaciones de cada país se unen las propias de las plataformas de visionado online, que en ocasiones también discrepan bastante de unas a otras.
Esa discordancia puede generar desorientación en el espectador y, en particular, en los padres. Por eso, en vez de acompañar las películas con una edad puesta a la ligera, partimos de una serie de pautas previamente definidas. Y la más importante es que ahora la edad mostrada no es la mínima, sino la recomendada. Aunque esto de recomendada iría entre comillas, porque no se trata de recomendar, ya que la finalidad está en proporcionar en cada caso un dato que sirva como orientación.
Para explicar el nuevo método no hay nada mejor que recurrir a un ejemplo: El festín de Babette es técnicamente para todos los públicos, pero su historia es pausada y aborda temas adultos como el equilibrio entre cuerpo y alma. Empieza a ser más comprensible a partir de diez años. Al fin y al cabo, un padre no le pone Cuentos de Tokio a un crío de tres años o El gran silencio a una muchacha de cinco, simplemente por el nulo interés que despertarían a esas edades.
A la hora de valorar no solo tenemos en cuenta los contenidos de violencia, sexo o lenguaje, sino la madurez requerida por cada película. Algunas, de hecho, son particularmente densas por su estructura narrativa alegórica o filosófica. En este caso un buen ejemplo es Stalker, del a veces inescrutable Andrei Tarkovsky, que es apta para todos los públicos en España y a la que consideramos para trece años en adelante
En el artículo sobre la nueva sección familiar comentamos que nuestras principales referencias son las clasificaciones del Reino Unido y Estados Unidos, sin embargo, hay diferencias, entre otras cosas porque en estos dos países casi han desaparecido, a efectos prácticos, las calificaciones U y G, que son las más abiertas a todas las audiencias. Ahora básicamente todo el cine dirigido al público infantil es categorizado como PG, es decir, estos largometrajes se estiman parcialmente no aptos por debajo de unos ocho años.
Si bien PG es una clasificación en parte para curarse en salud, hay películas muy disfrutables y valiosas para los más pequeños. A fin de cuentas, las salas donde se proyectan producciones familiares de animación suelen estar llenas de críos muy pequeños. De modo que nos resulta interesante diferenciar las más accesibles de las que realmente pueden asustar o son temáticamente complejas para los niños de menor edad. Por eso, utilizamos tres pasos según el nivel de madurez en la infancia, que cambia de forma considerable de los primeros años a la preadolescencia. Estos pasos son: TP, +7 y +10. Luego ya vienen +13 y +18.
No siempre es fácil delimitar, por la subjetividad comentada al principio, pero utilizamos un criterio común para los cientos de filmes incluidos en la web, con el objetivo puesto en ofrecer una valoración que verdaderamente sirva de orientación.