
Año: 2025
País: Japón, Estados Unidos
Duración: 109 min.
Género: Comedia, Drama
Categoría: Más cine
Edad: +13
Director: Hikari
Guion: Hikari, Stephen Blahut
Música: Jon Thor Birgisson, Alex Somers
Fotografía: Takuro Ishizaka
Reparto: Brendan Fraser, Takehiro Hira, Mari Yamamoto, Shannon Mahina Gorman, Akira Emoto
¿De qué trata?
Phillip es un solitario actor norteamericano que lleva varios años viviendo en Tokio, sin mucho éxito en lo suyo, consiguiendo solo papeles menores. Recibe la propuesta de una agencia para interpretar a personajes ficticios en situaciones reales, con el fin de satisfacer peticiones específicas de clientes. En un principio no le entusiasma la idea, pero más adelante conoce a personas que como él sufren por la desconexión.
De actor de alquiler a protagonista de la vida
Al ver esta película desconocía que las agencias familiares de alquiler en Japón no son ficción o algo aislado. En realidad, hay cientos de empresas que ofrecen estos servicios. Resulta tan rocambolesco que acentúa el choque cultural entre occidente y oriente que vive el protagonista, aunque lleve ya un tiempo considerable en el país del sol naciente. Asimismo, invita a preguntarse sobre la existencia de negocios de relaciones artificiales en una potencia económica que, pese a su prosperidad, registra altos niveles de soledad y aislamiento.
La historia no carga las tintas con el contenido social, sino que se trata de una agradable comedia dramática, donde Brendan Fraser encarna a un tipo corriente al que no le han ido demasiado bien las cosas. En su nuevo trabajo, entre otros cometidos, debe hacer de periodista para entrevistar a un actor que ha caído en el olvido. También finge ser el padre que una niña nunca ha llegado a conocer. La madre quiere a Phillip en ese papel para que su hija sea admitida en un centro educativo.
El frío jefe de Phillip le pide que se ajuste a las normas, limitándose a interpretar sin dejar espacio a sentimientos reales. Sin embargo, su nuevo empleado empieza a salirse del guion cuando asoman en el horizonte conexiones auténticas. Sin esperarlo, se siente mucho mejor al hacerse pasar por padre de una pizpireta cría. De pronto puede decorar su vacío apartamento con manualidades que la niña le regala. Pasa de ser un espectador que contempla la vida de otros a entender que podría tener un verdadero papel protagonista.
Junto al buen trabajo de los actores japoneses de este film, brilla la estupenda interpretación de Brendan Fraser, quien dota a su personaje de una humanidad en consonancia con el fondo de este largometraje dirigido por Hikari. Esta cineasta, nacida en Japón, ha pasado gran parte de su vida en Estados Unidos. Conoce bien las dos culturas y eso se refleja en la trama. Al menos desde mi visión occidental, entiendo que no cae en clichés.
Hay algún pasaje que puede interpretarse como una concesión woke, pero la película no va por ahí, sino que trata acerca de relaciones humanas, contraponiendo los vínculos genuinos a la mentira, que acaba cerrándose sobre sí misma. Incluye referencias a la espiritualidad oriental a través del anciano actor al que supuestamente entrevista Phillip, un cometido que se convierte para él en mucho más que un simple encargo. Paradójicamente, su trabajo para mitigar desconexiones de otros le ayuda a conectar consigo mismo.
