4,5 estrellas
9
Cerrar los ojos
Título original: Cerrar los ojos
Año: 2023
País: España, Argentina
Duración: 169 min.
Género: Drama
Categoría: Películas con valores
Edad: +13
Director: Víctor Erice
Guion: Víctor Erice, Michel Gaztambide
Música: Federico Jusid
Fotografía: Valentín Álvarez
Reparto: Manolo Solo, José Coronado, Ana Torrent, Petra Martínez, María León, Mario Pardo, Helena Miquel

El actor Julio Arenas desapareció durante el rodaje de una película. El veredicto de la policía fue que perdió la vida al sufrir un accidente en un acantilado junto al mar, pero nunca se encontró su cuerpo. Muchos años después, un programa de televisión recuerda el misterioso caso de Arenas, entrevistando a su amigo y director en aquella cinta Miguel Garay, quien guarda un par de rollos de la inacabada filmación.

Víctor Erice ha agrandado su leyenda con este regreso, tras más de treinta años sin estrenar un largometraje en solitario. Adopta un estilo clásico, con el que da continuidad a sus trabajos anteriores, para narrar una historia que avanza con parsimonia a lo largo de cerca de tres horas. Su nueva obra requiere la paciencia -y la capacidad de contemplar- del cine de otros grandes como Bresson o Tarkovsky. Erice no le pierde nunca el pulso a su relato y el premio a la paciencia acaba siendo una de esas películas que -si te llegan- no solo permanecen, sino que crecen en tu memoria después de verlas.

En el personaje de Miguel Garay se percibe algo del propio Erice, cuando sabemos que dejó de dirigir tras un fallido film. Garay se dedica a escribir, mientras deja pasar la vida. Es un hombre marcado por reveses del pasado, que no ha olvidado a un amigo al que rememora en sus conversaciones con distintas personas. Estos encuentros ponen en escena a secundarios que son clave para el desarrollo de la trama. Es el caso de Max, el montador de su malograda cinta, o de sor Consuelo, una de las buenas monjas que custodian una residencia de ancianos.

Uno de los temas de fondo planteados por la propuesta es la memoria, la de quienes no recuerdan y la de aquellos que no son capaces de olvidar. También trata de la identidad y su relación con el nombre de una persona o sus recuerdos. Respecto a esta cuestión se alude al alma, a través de un neurólogo con el que habla Garay. Junto a estos asuntos están los vínculos personales, y la conexión entre realidad y ficción obrada por el cine.

En esta producción hay referencias a los anteriores trabajos de Erice. El personaje de Ana Torrent, que interpreta a la hija del desaparecido, se llama Ana, como en El espíritu de la colmena, un clásico donde ella misma revelaba -en un mágico momento- el impacto de la imagen cinematográfica también mostrado por Cerrar los ojos. Asimismo, se puede percibir alguna relación con el paso del tiempo reflejado por El sol del membrillo y, sobre todo, con el proyecto frustrado del realizador de adaptar El embrujo de Shanghai.

Esta nueva película es una forma de cerrar el círculo, de atar cabos sueltos. Por fin, Erice ha podido filmar en el sur, lo que le faltó hace cuatro décadas justamente en El Sur, cuando su productor dio por finalizado un rodaje que estaba a medias. En tierras andaluzas, al llegar al asilo de ancianos, la intensidad emocional del largometraje empieza a crecer.

Erice dirige con buena mano un reparto donde destacan especialmente las aportaciones de Manolo Soto y José Coronado, en sus respectivos papeles de Garay y Arenas. El octogenario cineasta no se ha limitado a volver, que no es poco, sino que ha echado el resto. Realiza una referencia expresa a la trascendencia de Dreyer, en este nostálgico homenaje al cine en celuloide exhibido en salas. El arte y la vida se funden en un film que nos conduce hacia un poderoso final.

Cerrar los ojos (fotograma)