4.0 estrellas
8
Una quinta portuguesa
Título original: Una quinta portuguesa
Año: 2025
País: España, Portugal
Duración: 114 min.
Género: Drama, Suspense
Categoría: Películas con valores
Edad: +13
Director: Avelina Prat
Guion: Avelina Prat
Música: Vincent Barrière
Fotografía: Santiago Racaj
Reparto: Manolo Solo, Maria de Medeiros, Branka Katic, Rita Cabaço, Xavi Mira, Morgan Blasco, Gonçalo Dantas

¿De qué trata?

La vida de Fernando, un profesor universitario de Geografía, da un giro de ciento ochenta grados cuando su mujer serbia le abandona sin darle ninguna explicación. Lo único que sabe de ella es que ha regresado a su país, pero no tiene forma alguna de localizarla. Desconcertado por lo ocurrido, viaja a Portugal donde se cruza con un amable jardinero extremeño, llamado Manuel. Al morir este súbitamente, suplanta su identidad y ocupa su lugar en una quinta portuguesa en la que el fallecido iba a comenzar a trabajar.

Sembrar y enraizar

Con la delicadeza que requieren las plantas para enraizar, Avelina Prat cuenta la historia de un sosegado profesor reconvertido en jardinero, que cambia la ciudad por una zona rural portuguesa. Tras dejar atrás la soledad en la que estaba inesperadamente sumido, empieza a convivir con Amalia, la dueña de la bonita quinta, y con Rita, una simpática empleada doméstica.

La película explora cómo las vivencias de una persona moldean su identidad, tanto las buenas como las malas. Fernando está marcado por la repentina ruptura de su matrimonio. Una de las paredes de su piso está decorada por un gran mapa que rompe en un momento de frustración, porque no sabe dónde está su lugar. Ni siquiera conoce en qué sitio se encuentra la mujer que ama. De modo que, sin planearlo, emprende la búsqueda de un hogar en otro país. El relato refleja, en otra de sus capas, los movimientos migratorios.

En la tranquilidad de un bucólico entorno rural, el protagonista trata de curar sus heridas en contacto con la naturaleza. En ese proceso resulta clave su amistad con Amalia, quien también tiene sus propios fantasmas con los que lidiar. Su relación se asienta en el respeto y el afecto mutuo más que en las palabras. Fernando no solo intenta ocultar sin éxito la identidad que ha suplantado, sino el doloroso pasado que le ha llevado hasta allí.

La cinta se recrea en la belleza de sus localizaciones en Portugal. Está contada con pausa y con una sensibilidad que recuerda al cine de Víctor Erice, más aún porque el último largometraje del cineasta vizcaíno y este film comparten a Manolo Solo como protagonista. El actor logra otra gran composición, construyendo su personaje a través de reveladores silencios, al igual que en Cerrar los ojos. Asimismo, aportan mucho las interpretaciones de Maria de Medeiros y de Branka Katic.

Avelina Prat sabe manejar los tiempos, mientras oscila entre el drama intimista y el suspense. Su cámara realiza un inteligente uso de los espacios, mediante los que refleja distancia o cercanía. Los pocos personajes de esta humanista película no son perfectos. Cometen errores, pero hay bondad en su interior y actúan con una empatía que contribuye a conformar hogares que, a su vez, redefinen identidades.

Una quinta portuguesa (fotograma)