Año: 2005
País: Estados Unidos
Duración: 100 min.
Género: Aventuras, Drama
Categoría: Películas familiares
Edad: +7
Director: Carroll Ballard
Guion: Karen Janszen, Mark St. Germain
Música: John Debney, George Acogny
Fotografía: Werner Maritz
Reparto: Alexander Michaletos, Eamonn Walker, Campbell Scott, Hope Davis, Mary Makhatho
¿De qué trata?
Una noche, Peter y su hijo Xan, de doce años, encuentran en la carretera a un cachorro de guepardo huérfano y lo recogen para llevarlo a su granja sudafricana, Le llaman Duma y es criado como un guepardo doméstico. Cuando el animal crece, el padre de Xan le explica al chico que toca devolverlo a su hábitat y organiza el trayecto. Antes de poder realizarlo, Peter fallece y Xan se muda con su afligida madre a la ciudad. Contrariado por lo sucedido, el muchacho retoma el frustrado viaje por su cuenta y riesgo, conduciendo la motocicleta con sidecar de su padre.
Cine de aventuras a la vieja usanza
Las películas sobre niños y animales no siempre son las mejores, pero Carroll Ballard tenía buena mano para contarlas y en su filmografía hay dos de interés: El corcel negro, de finales de los setenta, y este largometraje de 2005 rodado a la vieja usanza, en plena era digital. Justo en la autenticidad de las imágenes de Duma está su mayor encanto. Capta la nobleza de los guepardos utilizados durante la filmación, sin esa cierta frialdad de los gráficos generados por ordenador.
La historia, basada en un libro de Carol Cawthra Hopcraft y Xan Hopcraft, está planteada con una inteligencia superior a la media en las producciones familiares. Dada su calidad sorprende que pasara tan desapercibida en su momento. No funcionó bien en los pases previos y la Warner Bros estuvo a punto de no estrenarla siquiera en Estados Unidos, donde finalmente arriesgó lo mínimo con un lanzamiento limitado que materializó un fracaso anunciado, pese a la cálida acogida entre los críticos.
Los protagonistas del film, Xan y Duma, emprenden una travesía clandestina que se interrumpe en medio de algún lugar, al quedarse sin gasolina. Allí se encuentran con Ripkuna, un misterioso viajero. Xan debe aprender a lidiar con alguien de quien desconfía, pero que tal vez sea su único aliado en el desierto. Este conflicto forma parte de su viaje de maduración, tras la traumática pérdida de su padre y del hogar familiar. En su apacible granja reinaba el amor y tenía todo lo que necesitaba. En la ciudad, en pleno duelo, sufre acoso escolar en su nuevo colegio, algo que es tratado de manera sucinta.
Ballard se recrea en la belleza de los parajes africanos en los que está rodada la cinta. Al igual que en El corcel negro, el ritmo que adopta puede resultar demasiado lento para los pequeños. No obstante, pesan más las virtudes de esta película de aventuras y amistad, donde asoman las segundas oportunidades y se deja constancia de la importancia de saber adaptarse a los rápidos cambios de la vida.
