Ha habido pocos años tan buenos para el cine cristiano y con valores como el que acaba de terminar. Dos obras maestras comparten el primer puesto de nuestra lista, pues es difícil decidirse por una de ellas. Las acompañan tres largometrajes europeos interesantes y de mucha calidad.
De dioses y hombres
2010 | Xavier Beauvois
Nada más comenzar el año se estrenaba esta magnífica propuesta, llevada a cabo por Xavier Beauvois. De dioses y hombres no solo es una de las mejores películas religiosas de 2011, sino que ha pasado a ocupar un relevante sitio dentro de la filmografía cristiana. Varias semanas de aprendizaje en cantos litúrgicos y una semana de retiro en una abadía francesa prepararon a unos intérpretes que rebosan autenticidad. Beauvois opta por un ritmo pausado, deteniéndose en los cultos y en las tareas diarias de los monjes, para presentarnos un hermoso ejemplo de fraternidad y tolerancia.
El árbol de la vida
2011 | Terrence Malick
Solamente el tráiler de este film ya es más profundo que algunas cintas que llegan a nuestras pantallas. Terrence Malick aborda su relato con una narrativa nada convencional, que ha generado opiniones encontradas. Dicho esto, es preciso subrayar que el conjunto, cuyo montaje se ha prolongado durante años, no deja nada al azar. El resultado es una obra de una factura visual prodigiosa, dotada de una hondura y trascendencia pocas veces alcanzadas por el séptimo arte.
El Havre
2011 | Aki Kaurismäki
Cartas al padre Jacob
2009 | Klaus Härö
El niño de la bicicleta
2011 | Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne