3.5 estrellas
7
Gracias y favores
Título original: Tender Mercies
Año: 1983
País: Estados Unidos
Duración: 92 min.
Género: Drama, Música
Categoría: Películas cristianas
Edad: +13
Director: Bruce Beresford
Guion: Horton Foote
Música: George Dreyfus
Fotografía: Russell Boyd
Reparto: Robert Duvall, Tess Harper, Betty Buckley, Wilford Brimley, Ellen Barkin, Allan Hubbard

¿De qué trata?

Mac Sledge es un alcohólico caído en desgracia, que en el pasado fue un famoso cantante de country. Después de tocar fondo, tiene la posibilidad de ganarse el jornal ayudando en un motel propiedad de Rosa Lee, una mujer viuda, madre de un niño llamado Sonny. La condición que Rosa le pone es que no beba en el trabajo, mientras le ofrece una oportunidad para volver a la vida y dejar atrás aquello que le atormenta.

Tiernas misericordias

Esta película ambientada en una zona rural de Texas fue escrita por Horton Foote, el guionista de Matar a un ruiseñor. Foote apostó por la sencillez, dejando a un lado cualquier tipo de ornamento. Aunque su historia es genuinamente estadounidense, fue dirigida por el australiano Bruce Beresford, quien unos años más tarde alcanzó la cima de su carrera con Paseando a Miss Daisy.

Ni Foote ni Beresford están interesados en sacar demasiado partido del enamoramiento entre Mac y Rosa. Tras una elipsis, sabemos que se han casado por una conversación de Sonny con algunos compañeros en el patio del colegio. Los silencios a veces prevalecen sobre los diálogos y lo que nos cuenta el film puede resultar simple, sin embargo, bajo la superficie hay mucho más de lo que parece.

Robert Duvall interpreta con mucha credibilidad a Mac Sledge, un hombre herido al que aporta ese realismo en los personajes buscado por Foote. Duvall no solo canta canciones country, sino que incluso compuso dos de ellas. Tanto el actor californiano como Foote ganaron el Óscar en sus respectivas categorías.

El marido de Rosa falleció en Vietnam y ella sola ha tenido que sacar adelante a Sonny. Entre el chico, que no conoció a su padre, y Mac empieza a crearse un vínculo especial. Los dos tienen grandes vacíos que llenar. Mac está divorciado de una popular cantante de country que no le ha perdonado y no le permite ver a su hija. La cinta plantea una doble relación paternofilial, fundamental dentro del proceso de redención propiciado por el amor de Rosa.

Rosa canta en el coro de una iglesia baptista a donde le acompaña Ted. Él es una oveja perdida cuya resurrección no pasa por volver a ser un artista reconocido, algo que ya no le interesa, sino por encontrar aquello que le proporciona paz y le aleja de la bebida en la sencillez del hogar, la familia y la fe. Respecto a esto último el guion de Foote es honesto y nunca toma atajos, mostrando que es posible creer sin entender los designios divinos.

En Gracias y favores son patentes las consecuencias de los actos de alguien en los demás, tanto los buenos como los malos. Las tiernas misericordias de Dios, a las que hace referencia el título original (Tender Mercies), son el fruto del amor de una bondadosa mujer que rescata a Ted del abismo del alcohol. Y también están relacionadas con lo que puede devolver una persona sanada, algo que casa con el «dando es como se recibe» de la oración franciscana por la paz. Esas suaves bendiciones restan aridez a una vida que sigue siendo dura. Pese a las contrariedades, el mundo continúa girando y cada uno podemos hacerlo un poco mejor.

Gracias y favores (fotograma)