Año: 1999
País: China
Duración: 106 min.
Género: Drama
Categoría: Películas con valores
Edad: +10
Director: Zhang Yimou
Guion: Shi Xiangsheng
Música: San Bao
Fotografía: Hou Yong
Reparto: Wei Minzhi, Zhang Huike, Tian Zhenda, Gao Enman, Sun Zhimei, Feng Yuying, Li Fanfan
¿De qué trata?
Wei, de trece años, es designada por el alcalde de un apartado pueblo para sustituir al maestro de la escuela, quien se ve obligado a ausentarse durante un mes. El profesor le deja a Wei un trozo de tiza para cada día y el encargo de no perder a ningún alumno.
Aunque la adolescente apenas está preparada para dar clases, poco a poco se va metiendo de lleno en su cometido. Por eso, cuando el pequeño Zhang abandona el colegio para ir a la ciudad en busca de trabajo, solicita la ayuda del alcalde para traerlo de regreso. Sin lograr su cooperación y sin dinero, pero con el apoyo de sus pupilos, se embarca en la aventura de encontrar a Zhang y recuperarlo para los estudios.
La oveja perdida
Zhang Yimou conforma una magnífica película a partir de una historia sencilla, que conjuga algunos elementos recurrentes en su filmografía, como son los personajes fieles hasta el límite, las zonas rurales o las sombras del régimen chino, reflejadas aquí de forma bastante velada. Mediante este relato pone el foco en el absentismo escolar en lugares remotos del estado oriental, donde los niños deben trabajar para colaborar con la economía familiar. Al hilo de esto, también traza las diferencias sociales entre los habitantes de las ciudades y los residentes en núcleos de población aislados.
La obra posee la sutilidad de títulos como El camino a casa y, argumentalmente, recuerda a las parábolas de los talentos y de la oveja perdida. Incluye secuencias tan elocuentes como una visita a un comercio de Wei con sus alumnos, quienes se contentan con solo dos latas de Coca-Cola para toda la clase. Resulta paradójico ver a los críos de un país comunista disfrutando, como si fuera un tesoro, de un producto ligado al capitalismo occidental, casi inaccesible para ellos.
El director, al estilo del neorrealismo italiano, opta por actores no profesionales, que aquí conservan sus nombres reales. Los niños rebosan naturalidad, al igual que, inevitablemente, muchas personas que ignoraban estar apareciendo en un largometraje, pues Yimou utilizó cámaras y micrófonos ocultos para captar las reacciones espontáneas de la gente. El resultado de la cinta es redondeado por una emocionante escena, resuelta con una gran brillantez narrativa. La producción fue premiada con el León de Oro en el Festival de Venecia.