Una temporada más el equipo dirigido por Dallas Jenkins ha conseguido que The Chosen (Los elegidos) vuelva a resultar convincente, esta vez incluso subiendo el nivel en relación a las anteriores temporadas. La serie ha superado su ecuador, dejándonos a las puertas de la Pasión y de una prometedora 5ª temporada, de la que ya se ha publicado una imagen de la Última Cena.
Se nota que han aumentado los recursos de la producción, aunque la clave de la serie sigue estando en el modo en que pone en contexto el Evangelio y lo entrelaza con historias ficticias de los discípulos. Estas proporcionan una lectura adicional a los pasajes evangélicos que vemos, estimulando nuestra empatía hacia dramas personales de los seguidores del Nazareno.
Juan el Bautista, Tomás o Simón, a quien el Maestro comienza a llamar Pedro, coprotagonizan algunas de las principales tramas de la última temporada. Entre los personajes que acompañan a Jesús, no obstante, esta vez se lleva la palma Judas, con el que están dando en el clavo.
Luke Dimyan interpreta a un Judas perspicaz, de mirada inquietante, que está tan cegado por sus ansias de poder terrenal que no entiende -o más bien no quiere entender- las verdaderas motivaciones de Jesús. Este observa con pesar que los demás discípulos tampoco acaban de comprender sus palabras y su tiempo se termina, porque la controversia en torno a su figura no deja de crecer y sus enemigos lo tienen en el punto de mira.

En la 4ª temporada los capítulos siguen sin ajustarse a una duración estándar y algunos incluso superan la hora de duración. Al tratarse de una producción financiada por micromecenazgo la libertad creativa es total, también a la hora de no tener que amoldarse a un formato de duración determinado y, si es necesario, contar con más margen para desarrollar un capítulo.
Uno de los mejores momentos de la temporada llega con la representación de la resurrección de Lázaro. Es un fragmento del Evangelio que daba mucho juego y, una vez más, el quid ha estado en la forma de contarlo. La carga simbólica de las imágenes de María Magdalena contemplando lo ocurrido, unida a la manera en que la cámara utiliza visualmente la barrera entre la vida y la muerte marcada por la puerta del sepulcro, suponen una de las aportaciones más brillantes de lo que llevamos de serie.
En contraste con el nivel creativo, los últimos meses han sido los más complicados para la producción. La prensa se ha hecho eco del conflicto surgido entre Dallas Jenkins y Angel Studios, después de que Jenkins acusara a la compañía de haber incumplido el contrato. La resolución del problema legal, mediante arbitraje, ha puesto fin a la relación entre la serie y el estudio que la impulsó. Pese a la polémica, ambas partes han mantenido las formas, reconociéndose mutuamente su fructífera colaboración en la que se ha convertido en la mayor campaña de micromecenazgo audiovisual.
En el preludio de la Pasión echo en falta pasajes del Evangelio muy relevantes que aún no han aparecido, como el de la mujer adúltera. Este episodio fue mostrado por La Pasión de Cristo con un flashback. Veremos si The Chosen (Los elegidos) emplea este recurso narrativo tras la Resurrección, porque la estrella de la serie es Jesús y apuesto a que va a seguir teniendo mucha presencia en la pantalla, aunque los discípulos puedan tener más peso en la parte final de la producción.