En nuestra recopilación de lo más destacado de 2019, el amor y la solidaridad tienen una especial relevancia. A través de una hija, un padre o incluso alguien desconocido, los cinco largometrajes seleccionados muestran el modo en que, dándose a los demás, puede aflorar lo mejor de uno mismo. Esta lista también refleja los beneficios de la fe y, en ella, hay espacio para la denuncia de injusticias sociales.
En buenas manos
2018 | Jeanne Herry
Esta estupenda película francesa se adentra en el mundo de las adopciones con un acentuado realismo. Varios personajes se cruzan en torno a Théo, un recién nacido del que su madre biológica no quiere hacerse cargo.
La realizadora Jeanne Herry plasma la actuación de los servicios sociales en los procesos de adopción y el largo camino que estos suponen para los candidatos. Además, presenta con igual acierto maternidad y paternidad, desplegando una emotiva historia sobre la importancia no solo de ofrecer afecto, sino de darlo de la forma adecuada.
La luz de mi vida
2019 | Casey Affleck
El relato transcurre en un futuro posapocalíptico, donde una pandemia ha acabado con la vida de casi todas las mujeres. En un entorno inhóspito y deshumanizado, un padre lucha por proteger a su hija de once años de los peligros que le acechan. El amor de ambos será la gran baza con la que cuenten para sobrevivir y un foco de luz para un mundo en tinieblas.
El creyente
2018 | Cédric Kahn
De forma veraz y con una marcada sobriedad, El creyente habla de los beneficios de la vida comunitaria y acerca del valor de la fe en esta sociedad descreída. Asimismo, incluye una estimable reflexión sobre la vocación religiosa.
El pan de la guerra
2017 | Nora Twomey
A la chica no le queda más remedio que hacerse pasar por un niño, porque en Kabul solo se les permite trabajar a los hombres. Nora Twomey denuncia la discriminación hacia la mujer en territorios musulmanes y apela al poder de los sueños.
Ártico
2018 | Joe Penna
Mientras espera ser rescatado, también queda atrapada allí una joven oriental, malherida después de sufrir un accidente de helicóptero. No habla el mismo idioma que Overgård, quien cargará con ella en el arduo trayecto que inician, apurando sus posibilidades de supervivencia. La solidaridad será el lenguaje común para ambos. Lo que podría ser un lastre, se convertirá para el piloto en una razón para seguir adelante y supondrá la única esperanza para su acompañante.