El domino del skateboarding no es algo precisamente habitual en un fraile, pero el hermano Gabriel lo practica para cumplir con su voto de obediencia, porque fue su superior quien le pidió patinar una vez a la semana para evangelizar en la calle. Gabriel lo había dejado después de tomar los hábitos, tras haber desarrollado su destreza desde la adolescencia.

La petición de su superior no se fraguó de la noche a la mañana. Cuando la recibió ya hacía seis años que formaba parte de la orden franciscana y no había vuelto a subirse a una tabla de skate. En ese momento retomó su afición por el patinaje para acercarse a los jóvenes.

Fray Gabriel nació en Estados Unidos, país al que ha regresado recientemente después de una larga estancia en Australia. Su habilidad no pasó desapercibida para la productora Spirit Juice Studios, desde donde le propusieron grabar un vídeo que combina su pasión por el skateboarding con la canción Salve Regina, un bello canto gregoriano que Gabriel dedica a María. El resultado muestra una inusual simbiosis entre cuerpo y alma.