Año: 2016
País: Estados Unidos
Duración: 124 min.
Género: Drama, Deporte, Biográfico
Categoría: Películas familiares
Edad: +10
Director: Mira Nair
Guion: William Wheeler
Música: Alex Heffes
Fotografía: Sean Bobbitt
Reparto: David Oyelowo, Lupita Nyong’o, Madina Nalwanga, Martin Kabanza, Taryn «Kay» Kyaze
¿De qué trata?
La jovencísima Phiona y su familia viven en Katwe, un barrio pobre de Kampala, la capital de Uganda. Junto a otros niños de su entorno, Phiona empieza a recibir clases gratuitas de ajedrez impartidas por Robert Katende, un voluntario de una organización misionera. La muchacha ni siquiera sabe leer, pero destaca desde el principio gracias a un talento innato para el ajedrez.
Deporte, familia y fe contra la exclusión
Esta no es la típica producción de Disney. La reina de Katwe abre una ventana a niños y adolescentes de occidente a otras realidades, mostrando la precariedad de una zona marginal de África, a partir de una historia ocurrida en Uganda. No sin ironía, escuchamos a un crío decirle a otro que su madre no le deja jugar al fútbol, porque si se lesiona no tendrían dinero para pagar a un médico. Más adelante, vemos a los alumnos de la escuela de ajedrez de Robert durmiendo en el suelo y no en las camas que tienen disponibles, durante la celebración de un campeonato en un colegio de chicos de familias adineradas.
Aunque la película esté dirigida a un público familiar, trata temas que requieren una cierta madurez. Nakku, la madre de Phiona, es viuda y se ha visto obligada a cuidar de sus hijos ella sola. Al fallecer su marido quedó desamparada en un contexto donde otras mujeres buscan emparejarse para sobrevivir y su situación de vulnerabilidad es aprovechada por no pocos hombres. Eso no es lo que quiere Nakku, una madre con carácter y principios cristianos, ni tampoco Phiona, quien se aferra al ajedrez para poder elegir su futuro por sí misma, a diferencia de lo que está haciendo su hermana mayor, que ha escogido el camino aparentemente más sencillo.
Phiona encuentra en Robert no solo a un lúcido entrenador de ajedrez, sino a un mentor. Robert es un buen tipo con una vida más acomodada. No lo tuvo fácil en el pasado, pero encontró la manera de salir adelante. Por eso, mediante el ajedrez les inculca a sus alumnos la importancia de utilizar la cabeza para sortear los peligros que se presentan, consciente de las dificultades que tienen en su día a día.
La directora india Mira Nair acierta al ambientar el largometraje con el colorido y los ritmos africanos. Pese a que no faltan avatares en lo que cuenta, el tono es muy positivo. Al igual que los fines de la misión con la que colabora Robert, con el propósito de transformar la vida de los niños a través del deporte. El cristianismo no se intenta disimular, sino que es la base de los valores transmitidos por el film.
En la trama hay ciertos clichés habituales del género deportivo -más aún en cintas familiares-, pero no se trata de una película prefabricada, sino de una inspiradora historia asentada en tres pilares: deporte, familia y fe. Ahí es donde está el soporte sobre el que Phiona, con sus facultades para el ajedrez, puede encontrar una salida a la pobreza y la exclusión social. Destacan las actuaciones de Lupita Nyong’o, como la joven madre de la protagonista, y de David Oyelowo, en el papel de instructor.
