4.0 estrellas
8
Los domingos
Título original: Los domingos
Año: 2025
País: España
Duración: 115 min.
Género: Drama
Categoría: Películas cristianas
Edad: +13
Director: Alauda Ruiz de Azúa
Guion: Alauda Ruiz de Azúa
Música:
Fotografía: Bet Rourich
Reparto: Blanca Soroa, Patricia López Arnaiz, Miguel Garcés, Juan Minujín, Mabel Rivera, Nagore Aranburu

¿De qué trata?

Ainara es una joven de diecisiete años que se está planteando ser monja de clausura. Sus familiares esperan que vaya a la universidad y reciben la noticia con sorpresa. La incipiente vocación de Ainara genera diferentes posturas entre sus allegados.

Discernimiento vocacional

La directora y guionista de esta película, Alauda Ruiz de Azúa, no es creyente, pero desde un sincero interés consigue plasmar en imágenes el misterio de lo trascendente y eso es algo que no está al alcance de cualquiera. Algunas de las mejores aproximaciones a temas cristianos son fruto de la visión de cineastas ateos o agnósticos. Ahí está por ejemplo la estupenda De dioses y hombres para corroborarlo. En el cine español, sin embargo, es muy inusual que se aborden en profundidad cuestiones religiosas con el apoyo de medios de producción convencionales, lo que da una singularidad adicional a esta propuesta.

La cinta, premiada con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, gira en torno a una adolescente que trata de encontrar su camino, dividida entre sus propias dudas y las expectativas externas. Su tía Maite no es creyente y es la que más cuestiona sus planes. Buscando lo mejor para ella, se siente con la responsabilidad de guiarla. Considera que debe ir a la universidad y conocer mundo para tener la experiencia vital que le falta. Menos impetuosa resulta la postura de su padre, Iñaki, un hombre viudo con tres hijas a su cargo.

El proceso de discernimiento religioso de Ainara es escenificado con respeto y delicadeza. Se nota que tras el guion hay mucho trabajo de documentación. En la chica, representada con lucidez por Blanca Soroa, se palpa un amor nacido de una experiencia de fe que no se puede comprender si no se ha vivido. En este film el amor se refleja de distintas formas, pues a Ainara le atrae un compañero del coro donde canta. Su tía Maite también se pregunta acerca del amor, mientras sopesa si seguir adelante con su matrimonio.

Aunque Ainara es vulnerable y alberga dudas propias de alguien de su edad, hay en ella una convicción que desafía las certezas de los adultos. Maite dice ser tolerante, pero el hecho de que su sobrina quiera hacerse monja son palabras mayores. Piensa que le han lavado el cerebro. La chica, que estudia en un colegio religioso, es acompañada en su proceso vocacional por un joven sacerdote y por la madre superiora de la congregación a la que se está planteando unirse.

Una conversación a cuatro, donde la priora y Maite llevan la voz cantante, depara una secuencia excelente, en la que se contraponen las perspectivas de una persona que no cree y de alguien que está consagrada a Dios. Las interpretaciones de Patricia López Arnaiz y de Nagore Aranburu, como Maite y la superiora respectivamente, son de mucho nivel. También destaca el resto de intérpretes principales, aportando credibilidad.

La historia no toma partido por unos u otros, sino que está construida a partir de personajes con sus aristas, como en la vida misma. Se agradece que la autora no simplifique ni tome caminos fáciles. La trama refleja la complejidad de las relaciones familiares, algo abordado por Alauda Ruiz de Azúa en su debut con Cinco lobitos. Aquí la figura de la abuela de Ainara sirve de nexo de unión entre dos hermanos que tienen desavenencias. De sus tensiones son partícipes el marido de Maite y la pareja de Iñaki.

La película es una invitación al diálogo con el que piensa diferente. Asimismo, se acerca a lo intangible del diálogo interior de su protagonista. La privación que requiere la vida monástica, con sus votos, resulta contracultural. Por eso, tanto las certezas y dudas de Ainara como las distintas reacciones de sus familiares interpelan al espectador, con independencia de sus creencias. La joven, en su discernimiento, se enfrenta al riesgo de equivocarse que conlleva cualquier decisión. Para cualquier persona, elegir siempre implica renunciar a algo.

Los domingos (fotograma)