Año: 2025
País: Estados Unidos, Reino Unido
Duración: 93 min.
Género: Drama, Suspense
Categoría: Más cine
Edad: +13
Director: Alex Parkinson
Guion: Mitchell LaFortune, Alex Parkinson, David Brooks
Música: Paul Leonard-Morgan
Fotografía: Nick Remy Matthews
Reparto: Woody Harrelson, Simu Liu, Finn Cole, Cliff Curtis, Mark Bonnar, MyAnna Buring, Josef Altin
¿De qué trata?
Chris Lemons es un buzo que trabaja en el mantenimiento de tuberías submarinas. Junto a sus compañeros Duncan y Dave se sumerge en una campana de buceo en aguas del Mar del Norte. Lo que iba a ser una operación rutinaria se complica hasta tal punto que Chris queda atrapado a noventa metros de profundidad, con solo unos minutos de oxígeno por una rotura en el cordón que alimentaba sus pulmones. Su equipo comienza una lucha contra el tiempo para tratar de rescatarlo.
Rescate en las profundidades
Hay películas que resultarían inverosímiles de no estar basadas en hechos reales. Sin oxígeno cuenta una historia impactante, donde asoma el espíritu de supervivencia. Recuerda algo a Trece vidas y al igual que esta cinta fue precedida por un documental, en este caso titulado Último aliento, codirigido por Alex Parkinson, quien ha estado al frente de su adaptación a la ficción.
No conocemos demasiado de la terna de protagonistas. Sabemos que Chris va a casarse y que su futura esposa vive con angustia cada una de sus inmersiones. Dave es un tipo muy profesional al que no le gustan las bromas y Duncan es el veterano del equipo. De hecho, pese a ser un buzo consagrado, debido a su edad no le van a permitir continuar haciendo operaciones submarinas, un trabajo de máximo riesgo, como nos dice el film al inicio.
Aunque el desarrollo de los personajes principales podría haber dado para más, esta carencia es suplida en parte por las interpretaciones de Woody Harrelson, Finn Cole y Simu Liu. Lo que funciona a la perfección es la capacidad para mantener la tensión en una atmósfera claustrofóbica, mientras te preguntas qué va a pasar con el accidentado buzo. Alex Parkinson narra el suceso con detalle. Hasta ahora había ejercido como documentalista y eso se nota.
Al borde del abismo y en la más absoluta soledad, Chris piensa en su joven novia, quien ignora por completo el trance por el que su prometido está pasando. A decenas de metros de la superficie, el mar se convierte es un entorno inhóspito y amenazante. Si ya de por sí resulta extremo para el ser humano, aún lo es más al surgir un contratiempo. Vemos cómo la respuesta al inesperado accidente pasa por el esfuerzo colectivo y por la férrea disciplina requerida por una profesión muy desconocida. La película engancha, sobre todo cuando uno de sus buzos se desengancha del resto.