4 estrellas
8
Trece vidas
Título original: Thirteen Lives
Año: 2022
País: Reino Unido
Duración: 147 min.
Género: Drama, Suspense, Histórico
Categoría: Películas con valores
Edad: +13
Director: Ron Howard
Guion: William Nicholson
Música: Benjamin Wallfisch
Fotografía: Sayombhu Mukdeeprom
Reparto: Viggo Mortensen, Colin Farrell, Joel Edgerton, Tom Bateman, Paul Gleeson, Girati Sugiyama

Doce niños de un equipo de fútbol tailandés y su entrenador quedan atrapados en el interior de una montaña, al verse sorprendidos por una repentina tormenta. Un grupo de experimentados buzos afronta la difícil misión de rescatarlos por un intrincado trayecto de estrechos túneles inundados.

Las películas basadas en hechos reales suelen despertar una especial empatía en el espectador. Trece vidas, además, cuenta una de esas historias donde la realidad supera la ficción, como lo ocurrido en la cueva Tham Luang en 2018. Fue lanzada en agosto por Amazon en su plataforma, pero es digna de haber sido estrenada en los cines.

William Nicholson ha adaptado muy bien al guion lo sucedido en Tailandia. La sólida base que ha aportado, no obstante, requería una adecuada dirección y ahí Ron Howard, acostumbrado a dar la de cal y la de arena, ha ofrecido su mejor versión. Normalmente Howard está más inspirado con los hechos reales, como atestiguan Cinderella Man o Una mente maravillosa.

La cinta es una de las mejores del año. Está protagonizada por los buzos británicos Rick Stanton y John Volanthen. El primero es un hombre pragmático y descreído al que interpreta Viggo Mortensen, mientras que el segundo es un empático padre representado por Colin Farrell. Son muy distintos y, tal vez por eso, forman un excelente tándem. Tanto Mortensen como Farrell resultan creíbles, este último en su inusual papel de tipo corriente. Asimismo, destaca el trabajo del resto del reparto de actores occidentales y orientales.

Aunque la duración del film es considerable, Howard y su guionista no pierden el tiempo en explicaciones innecesarias. Por otro lado, optan por profundizar poco en los personajes para centrarse en la historia, que está narrada con emociones contenidas y te mantiene en vilo.

Vemos cómo los niños y su entrenador suscitan la solidaridad de miles de personas de diferentes países, unidas con un fin común. Muchos voluntarios se afanan en drenar y desviar el agua de los sumideros de la montaña para evitar que la cueva se inunde. Esta operación es igualmente posible gracias a los agricultores que ceden sus tierras como destino de esas aguas, renunciando a sus cosechas.

El temor de las familias aumenta ante la inminencia de las lluvias monzónicas. Las oraciones del exterior se suman a las del interior de la cueva, donde el entrenador, un antiguo monje budista, proporciona serenidad a los chicos. Todos esperan un milagro en una misión casi imposible, donde también entra en juego el espíritu de supervivencia del ser humano, que impulsa al equipo de rescate a llegar al límite.

Trece vidas (fotograma)