
Año: 2026
País: Estados Unidos
Duración: 102 min.
Género: Animación, Aventuras, Comedia
Categoría: Películas familiares
Edad: TP
Director: Andrew Stanton, McKenna Harris
Guion: Andrew Stanton, McKenna Harris
Música: Randy Newman
Fotografía: Matt Aspbury, Jean-Claude Kalache
Reparto:
¿De qué trata?
La pequeña Bonnie disfruta imaginando aventuras con sus juguetes, pero le cuesta hacer amigos porque el resto de niños están conectados a las pantallas. Sus padres deciden regalarle una tableta, Lilypad, que se las sabe todas y es acogida con temor por los juguetes. La vaquera Jessie se opone firmemente a este dispositivo, que empieza a acaparar la atención de su dueña. Intentando proteger a Bonnie acaba accidentalmente perdida en la que fue su casa hace mucho tiempo.
La era de las pantallas
Recuerdo la sensación de cierta decepción que tuve al salir del cine después de ver Toy Story 4. Era una película de animación por encima de la media, pero con una trilogía tan redonda no era necesario más. Mis expectativas ante esta quinta entrega son menores y, en parte por eso, me deja una impresión diferente, aunque tampoco tenga la chispa de las tres primeras.
Pixar ha contado para la dirección con Andrew Stanton, uno de los grandes nombres de su época dorada, pues estuvo tras las estupendas Buscando a Nemo y WALL•E. Se nota la mano de Stanton -que ha estado ayudado por la debutante McKenna Harris-, porque la historia está bien planteada. La anterior daba mucho protagonismo a la pastora de porcelana Bo Peep, que no era lo mejor del amplio elenco de buenos personajes de la saga. Esta vez, con la elección de Jessie, a la que acompaña su fiel caballo Perdigón, hay una protagonista femenina con carisma.
En esta ocasión son las pantallas la gran amenaza para la supervivencia de los juguetes. Se apunta la permisividad de los padres hacia dispositivos que embelesan, desconectando de la realidad, y pueden dar pie a situaciones de acoso. El film nos advierte que su empleo acorta la niñez, aunque no por ello demoniza la tecnología, de la que se muestra su potencial para proporcionar información y para conectar, dando pie a relaciones reales y no al revés.
La idea de fondo es que la tecnología no es buena o mala en sí, sino que depende del uso que se le dé. A fin de cuentas, esta saga de Toy Story, que tanto nos ha hecho reír, fue pionera en sus inicios allá por los noventa por la utilización de técnicas informáticas para producciones de animación.
Echo en falta más presencia de los personajes sobre los que se sustentaron las tres primeras entregas y que ya en la anterior empezaron a ceder protagonismo. Sigo pensando que con la trilogía original habría sido suficiente, pero esta vez salgo con otra sensación de una sala abarrotada, con familias aplaudiendo con entusiasmo al final. Me parece que Toy Story 5 está bien resuelta en su última parte y como padre me agrada que cuestione la omnipresencia de las pantallas.
