3.5 estrellas
7
Niños del paraíso
Título original: Bacheha-ye aseman
Año: 1997
País: Irán
Duración: 88 min.
Género: Drama
Categoría: Películas familiares
Edad: +10
Director: Majid Majidi
Guion: Majid Majidi
Música: Kayvan Jahanshahi
Fotografía: Parviz Malekzaade
Reparto: Amir Farrokh Hashemian, Bahare Seddiqi, Reza Naji, Fereshte Sarabandi, Dariush Mokhtari

¿De qué trata?

Ali, un niño de nueve años, pierde los zapatos de su hermana Zahra, tras llevarlos a arreglar al zapatero. Sus padres no tienen dinero para comprar otros zapatos, así es que teme contar en casa lo sucedido. Para evitar la reprimenda de su padre, los hermanos deciden intercambiar unas zapatillas de deporte de Ali, ya que Zahra va a la escuela por la mañana y él asiste por la tarde. El plan pasa por hacer un rápido cambio en una de las zigzagueantes calles de Teherán, donde Ali esperará a su hermana.

Una historia de infancia y dignidad

Majid Majidi es uno de los directores iraníes más interesantes y humanistas, como corroboran Hijos del sol, El color del paraíso o Lluvia. En los noventa realizó esta certera mirada hacia la infancia y la pobreza en su país. La trama del film es muy sencilla, pero está desarrollada con destreza.

Un par de zapatillas para dos hermanos. Esa es la idea a la que saca mucho partido Majidi, pese a los escasísimos recursos de la cinta, evidenciados por su pobre calidad de imagen. Sin embargo, la producción tuvo una gran repercusión internacional, llegando a espectadores totalmente ajenos al cine iraní. Ganó el Festival de Montreal y estuvo nominada al Óscar en el apartado de habla no inglesa, aunque poco pudo hacer frente a La vida es bella, en un año donde igualmente aspiraba al premio en la misma categoría José Luis Garci con El abuelo.

Pese a que Irán resulte lejana para occidente, no solo geográfica sino culturalmente, Majidi trata temas universales. Consigue momentos brillantes en la parte final y también en el nudo de la historia, cuando Ali y su padre se desplazan en bicicleta hasta una zona de lujosas casas de la ciudad, con el objetivo de ganar un dinero extra haciendo trabajos de jardinería.

El padre de Ali tiene dificultades para expresarse, pero encuentra una inestimable ayuda en su hijo, que es un chico aplicado en los estudios. Sus servicios de jardinería son solicitados en una mansión, donde Ali juega con un muchacho de una familia adinerada. En sus juegos no hay diferencias que los separen. La película nos da un respiro por un rato, mientras muestra las desigualdades económicas existentes en Irán.

En las sociedades occidentales tendemos a sobreproteger a los niños y, sin querer, los subestimamos. Los pequeños Ali y Zahra, interpretados con naturalidad por actores no profesionales, buscan la forma de resolver problemas juntos y saben valerse por sí mismos. No les queda otra, porque su madre está enferma y a su padre le abruman el trabajo y las deudas. Frente a los contratiempos que acechan a su familia sin solución de continuidad, sustentan su dignidad en el apoyo mutuo y en su capacidad para empatizar. Ahí es donde está su trocito de paraíso en su humilde entorno de Teherán.

Niños del paraíso (fotograma)