Artículo actualizado el 16 de marzo de 2026
Cuando en 2011 reunimos en un artículo las películas cristianas que consideramos más sobresalientes, no imaginábamos la enorme cantidad de visitas que generaría ese artículo. Durante mucho tiempo fue el contenido más visto de la web, así es que nos dio pie para afinar un poco más y centrarnos en los mejores largometrajes de temática católica. Esta segunda lista, originalmente publicada hace más de cinco años y que ahora actualizamos, curiosamente sustituyó a la anterior como el contenido más visitado.
No siempre es fácil delimitar el concepto de película cristiana y aún más compleja es la precisión de esta selección. En ese sentido, hemos sido especialmente cuidadosos a la hora de elegir estos filmes, ordenados cronológicamente, que tratan el catolicismo directamente o de manera transversal, como ocurre en El festín de Babette. Respecto a los dedicados a la figura de Cristo, se han incluido algunos de los realizados desde sensibilidades o influencias católicas.
La pasión de Juana de Arco
1928 | Carl Theodor Dreyer
Este clásico del cine es una inmejorable forma de comenzar la lista. Se estrenó en 1928, al final de la época muda. Después se han realizado multitud de adaptaciones sobre la Doncella de Orleans de directores muy ilustres, pero ninguna se ha acercado a la calidad de esta obra maestra de Dreyer, conocida como sinfonía de primeros planos y protagonizada por una icónica Maria Falconetti.
Dreyer murió pensando que el montaje original de la cinta se había perdido para siempre, debido a las numerosas modificaciones insertadas en su momento y al incendio que consumió el negativo original. Sin embargo, en 1981 se encontró en Oslo, de forma fortuita, una copia del primer negativo.
¡Qué bello es vivir!
1946 | Frank Capra
Este mágico film de Frank Capra tuvo un decepcionante estreno. No empezó a convertirse en un clásico navideño hasta tres décadas después, tras un insólito error en la renovación de sus derechos. Tal vez Clarence tuvo algo que ver.
Monsieur Vincent
1947 | Maurice Cloche
Destaca también la recreación de la época, que muestra un empobrecimiento no solo a nivel material, sino moral. En este contexto, el sacerdote francés tuvo que lidiar con la falsa caridad de los pudientes, con el fin de obtener los recursos que necesitaba para poner las bases de una labor social basada en el amor al prójimo.
Diario de un cura rural
1950 | Robert Bresson
Se basa en una obra de Georges Bernanos, llevada a la pantalla por Robert Bresson con su reconocible estilo austero y despojado de emociones. Era la película preferida de Andrei Tarkovsky, otro de los grandes místicos del cine.
Francisco, juglar de Dios
1950 | Roberto Rossellini
El padre del neorrealismo italiano, Roberto Rossellini, siguió las pautas del por entonces novedoso estilo cinematográfico en su acercamiento al patrón de su país, Francisco de Asís, y a los primeros franciscanos. En esta obra refleja la pureza de corazón de aquellos hombres y mujeres decididos a vivir en comunidad el Evangelio sin glosa, en armonía con la naturaleza.
Consta de once capítulos inspirados en las Florecillas y en la Vida de fray Junípero, quien tiene mucho protagonismo. Al tratarse de un largometraje neorrealista, el reparto es mayoritariamente no profesional y contó con la participación de auténticos franciscanos. Es el caso del hermano Nazario Gerardi, quien interpretó a Francisco.
Yo confieso
1953 | Alfred Hitchcock
Hitchcock estudió con los salesianos y luego con los jesuitas. Se nota que conocía de primera mano el tema que trata en esta película, a la que imprime su característico suspense. Un inmigrante alemán se dirige a una iglesia para confesar un asesinato que acaba de cometer. Una serie de casualidades convierten al confesor en el principal sospechoso del crimen, pero este no puede revelar lo que sabe debido al secreto de confesión.
El sacerdote comienza un vía crucis, cargando en silencio con la culpa de otro, mientras un perspicaz investigador, al que da vida Karl Malden, trata de dilucidar una verdad que solo conocen el afligido confesor y el autor del crimen.
Los lirios del valle
1963 | Ralph Nelson
Esta encantadora historia narra el fortuito encuentro entre un hombre negro y baptista, interpretado por Sidney Poitier, con las monjas alemanas de una comunidad. El cristianismo que comparten supone un vínculo más fuerte que sus diferencias religiosas, raciales y de origen.
Becket
1964 | Peter Glenville
El conflicto se escenifica desde la base de una obra teatral que depara buenos papeles al elenco de intérpretes. Los puristas dirán que Peter O’Toole está sobreactuado como Enrique II -y no les falta algo de razón-, pero se come cada escena, mientras Richard Burton consigue darle la réplica, aguantando el tipo en el papel de Becket.
El evangelio según San Mateo
1964 | Pier Paolo Pasolini
El mayor interés de Pasolini, que era ateo y comunista, estaba en la dimensión de Cristo como defensor de los oprimidos, más que en su labor mesiánica. Llevó a la pantalla el texto de Mateo con un estilo marcadamente austero. Aunque el resultado es irregular, la cinta resulta imprescindible. Durante su estreno, que despertó cierta controversia, fue avalada por el Concilio Vaticano II.
El tormento y el éxtasis
1965 | Carol Reed
Este film muestra con rigor el talento de un artista emblemático y, además, refleja una época en la que se realizaron grandes obras de arte dedicadas a Dios, pese a que la Iglesia católica atravesaba una época oscura, con pontífices insuficientemente implicados con el cometido espiritual de su cargo. Aunque afortunadamente aquí no hay caricaturas, sino dos personajes con personalidad, enfrentados y a la vez unidos por un arte capaz de elevar el alma.
Al azar de Baltasar
1966 | Robert Bresson
Esta fábula religiosa de una profunda carga alegórica fue escenificada sin ornamentos, con el inconfundible sello que su autor aportaba a sus trabajos. Se filmó con una bella fotografía en blanco y negro.
Un hombre para la eternidad
1966 | Fred Zinnemann
Este premiado largometraje guarda similitudes temáticas con Becket e igualmente tiene un origen teatral. Destacan las buenas interpretaciones del reparto dirigido con destreza por Fred Zinnemann.
Mi noche con Maud
1969 | Éric Rohmer
Rohmer no quería que se conociera mucho de su vida, pero se sabe que era católico, de modo que cabe preguntarse cuánto hay de él en el ingeniero protagonista de esta historia, que se debate entre una joven que conoce en misa y una atractiva divorciada, llamada Maud, que trata de seducirle. Consciente de que las elecciones determinan el futuro, duda entre la chica que parece ideal, porque comparte sus creencias, y el exótico polo opuesto. Rohmer, con perspicacia, nunca pinta sus personajes en blanco o negro.
El exorcista
1973 | William Friedkin
La cinta relata los extraños trastornos que padece una niña. Pese a que su desesperada madre no es creyente, al ver que la ciencia no resuelve el problema, solicita un exorcismo que enfrentará a dos sacerdotes a lo que parece ser un caso de posesión, dando comienzo a una enconada -y desagradable- lucha del bien contra el mal. Entre los actores brilla especialmente Max von Sydow, representando al padre Merrin.
Jesús de Nazaret
1977 | Franco Zeffirelli
Franco Zeffirelli inicialmente eligió a Robert Powell para interpretar a Judas Iscariote, pero luego empezó a dudar y le hizo una prueba para el papel principal. Powell pasó de candidato a Judas a convertirse en el icono de Jesús en el cine, encabezando un aprovechado reparto conformado por un buen puñado de intérpretes de primer nivel, en esta sensitiva recreación de los evangelios.
Escarlata y negro
1983 | Jerry London
La película está planteada como un mano a mano entre el intrépido O’Flaherty, destinado en la Santa Sede durante la ocupación nazi de Italia, y el jefe de la Gestapo en Roma que vigila sus pasos. Estos dos personajes dan lugar a un intenso duelo interpretativo entre Gregory Peck y Christopher Plummer.
La misión
1986 | Roland Joffé
El film plantea diversos conflictos de interés, como el que deben afrontar los jesuitas cuando la subsistencia de su misión es amenazada por acuerdos territoriales y afloran las posturas contrapuestas representadas por unos inspirados Jeremy Irons y Robert De Niro. El resultado no sería el mismo sin la banda sonora de Ennio Morricone, que estuvo tocado por la mano de Dios. Su música tiene el poder de evocar lo invisible, en los impresionantes escenarios de las cataratas del Iguazú y la jungla tropical.
El festín de Babette
1987 | Gabriel Axel
Otra que tenía que estar en la lista es esta cinta ambientada en el siglo XIX, en un pequeño pueblo danés al que llega Babette, una cocinera francesa que ha huido de la guerra en su país. La acogen dos hermanas que dirigen una rígida comunidad puritana, cuyos temerosos miembros sentirán pánico ante la comida de agradecimiento que planea preparar Babette, cuando gana un premio en la lotería.
Esta deliciosa comedia trata sobre el equilibrio entre cuerpo y alma, aportado por el catolicismo de Babette. Refleja dos modos muy distintos de vivir el cristianismo. Por un lado, desde un puritanismo desmedido que entiende el mundo como un lugar de privación y, por otro, desde una fe que busca la felicidad en la creación de Dios.
Pena de muerte
1995 | Tim Robbins
No es para nada una película panfletaria. Tim Robbins confía en la inteligencia del espectador, mostrando los hechos con rigor, sin dejar de lado el dolor de los padres de las víctimas del recluso al que acompaña la religiosa. Como contraposición a la venganza como medio de justicia, coloca el perdón y la redención, que no son gratis, pero desde el cristianismo resultan posibles, incluso en un caso extremo. Susan Sarandon y Sean Penn bordan sus papeles.
Fuera del mundo
1999 | Giuseppe Piccioni
Es una pena que esta premiada cinta italiana tuviera poco recorrido fuera de su país. Cuenta las dudas de una persona corriente, que debe decidir el camino que quiere elegir. La protagonista está excelentemente interpretada por Margherita Buy. Asimismo, aporta mucho la banda sonora del pianista Ludovico Einaudi.
La Pasión de Cristo
2004 | Mel Gibson
Decir que su estreno fue controvertido es quedarse cortos. En torno a esta adaptación se desató una desmesurada polémica que contribuyó a que fuera un éxito que nadie esperaba, tratándose de una producción rodada en arameo y en latín. Aunque su violencia es excesiva, tiene mucho mérito no solo que Gibson consiguiera aportar algo nuevo a una historia tantas veces contada por el cine, sino que lograrse el referente que ha influido en las versiones posteriores sobre Jesús de Nazaret.
Se centra en las últimas horas de Cristo, insertando diversos flashbacks que recrean momentos anteriores de su vida. Uno de los aspectos más logrados del film es su representación de la Virgen María, en la que se nota la huella católica de esta obra.
Disparando a perros
2005 | Michael Caton-Jones
Está protagonizada por un joven voluntario de una ONG, que da clases en una escuela dirigida por el padre Christopher. En el centro se refugian tutsies huyendo de los extremistas hutus que rodean el lugar con machetes. Entretanto los cascos azules brindan protección, con una apatía que refleja la pasividad de occidente ante el exterminio sucedido en Ruanda. El contrapunto lo pone el personaje del sacerdote, basado en el bosnio Vjeko Ćurić, quien realizó una gran labor humanitaria allí.
El gran silencio
2005 | Philip Gröning
Durante meses convivió con los cartujos para alumbrar este fascinante viaje hacia el corazón de la vida contemplativa. En su documental, de dos horas y media de duración, hay básicamente silencio. Un silencio que invita a reflexionar acerca de la ajetreada vida en las sociedades desarrolladas y la falta de espiritualidad en occidente.
Longford
2006 | Tom Hooper
Longford, convertido al catolicismo desde el protestantismo, no entendía la venganza como forma de hacer justicia y buscaba la redención de encarcelados, por congruencia con sus creencias, decidido a «amar al pecador pero odiar los pecados». En este drama está interpretado por Jim Broadbent.
La religiosa portuguesa
2009 | Eugène Green
El cine de Eugène Green no está destinado a públicos amplios, ni por el misticismo de algunas de sus propuestas ni por el tiempo que se toma para dar forma a sus historias. En esta, una actriz francesa viaja a Lisboa para rodar una película. Su superficial vida amorosa contrasta con el personaje de una monja que encarna y del que se va impregnando, al observar a una religiosa que reza por las noches en una capilla.
Lisboa resulta fascinante en esta cinta. No porque Eugène Green nos haga una visita turística por la ciudad, sino porque nos sumerge en la cultura de la capital portuguesa, que es clave para el desarrollo de la trama. El relato va a contracorriente, exponiendo el modo en que la espiritualidad abre nuestra percepción, más allá del racionalismo.
De dioses y hombres
2010 | Xavier Beauvois
Este drama basado en hechos reales transcurre en Tibhirine, en los años noventa, donde una congregación de cistercienses franceses convive en armonía con sus vecinos musulmanes. Pese a su labor allí, su seguridad comienza a estar seriamente amenazada por fanáticos islámicos. La situación los obliga a decidir entre regresar a Francia o dar continuidad a su obra en Argelia.
Xavier Beauvois se detiene para escenificar el día a día de una comunidad monástica, mostrando sus cantos, rezos y tareas cotidianas. Su largometraje va creciendo en intensidad a medida que se acerca al final que redondea esta obra maestra, rebosante de humanidad y valores interreligiosos.
Calvary
2014 | John Michael McDonagh
El padre James es amenazado de muerte durante una confesión, en la que su verdugo le da una semana de vida. El trasfondo de la película son los abusos sexuales en la Iglesia irlandesa, pero su protagonista es un buen sacerdote, que ejerce como párroco en un pequeño pueblo costero donde reinan la maldad y la apatía. Pese a proporcionar un necesario contrapunto de esperanza, es elegido por un hombre para pagar por el daño perpetrado por otros.
La película trata temas como el perdón y el significado del sacerdocio. Se inspira en la obra de Bresson -y de Bernanos- Diario de un cura rural. Brendan Gleeson le aporta una gran credibilidad al padre James.
Silencio
2016 | Martin Scorsese
Esta compleja y violenta cinta ofrece una mirada profunda hacia el silencio de Dios, la perseverancia en la fe y la fragilidad humana. Los misioneros se ven inmersos en un vía crucis, al ser castigados para forzar su apostasía y dejar a los fieles sin pastor.
Fortuna
2018 | Germinal Roaux
Se abordan con delicadeza los conflictos de calado que afectan a Fortuna y a los monjes de la comunidad, enfrentados a la disyuntiva de continuar la vida de oración que habían elegido o ejercer una labor más activa, atendiendo a los necesitados que han llegado hasta su hogar. Este pausado film, marcadamente contemplativo, concede mucho peso a sus imágenes en blanco y negro. Bruno Ganz está espléndido en el papel de abad.
Vida oculta
2019 | Terrence Malick
Uno de los motivos de peso para actualizar esta lista ha sido el poder incluir este drama biográfico -estrenado después de la publicación original-, sobre el campesino austriaco Franz Jägerstätter, un padre de familia que se negó a jurar lealtad a Hitler, pese a las represalias y a la incomprensión de sus vecinos y allegados. La Iglesia católica lo beatificó en 2007.
La trama transcurre entre las idílicas montañas de Sankt Radegund -la tierra prometida de Franz y su mujer Fani-, y la prisión donde los afines al Tercer Reich tratan de doblegar la voluntad de Franz. El valor de la conciencia, en coherencia con las convicciones, y el amor conyugal son los temas desplegados por esta preciosa película de Terrence Malick.
Libres
2023 | Santos Blanco
La huella de El gran silencio se percibe en este documental, que se sumerge en la vida monástica, mucho menos desde el silencio y más desde la palabra. Recoge los testimonios de personas que han escogido esta forma de vida. Desde la clausura, relatan sus motivaciones y lo que les aporta haber tomado una elección tan contracultural en este mundo materialista.
La cinta profundiza en cuestiones clave ligadas a la vida contemplativa, como la oración, la convivencia comunitaria o los momentos de desierto. Asimismo, refleja la conjunción entre la naturaleza y la arquitectura de lugares construidos para elevar el alma, de la que se sirve el film para conformar un viaje sensitivo, acentuado por la música y la fotografía.
Los domingos
2025 | Alauda Ruiz de Azúa
Aparte de sumar unos cuantos premios, esta película española ha sido todo un éxito de público. Narra el proceso de vocación de Ainara, una adolescente de diecisiete años que está planteándose ingresar en una congregación contemplativa. La chica se debate entre sus dudas y las opiniones que recibe de su entorno, donde su tía Maite muestra su contrariedad con vehemencia, tratando de convencerla para que conozca mundo. Maite se considera tolerante, pero que su sobrina quiera hacerse monja son palabras mayores.
Alauda Ruiz de Azúa expone con rigor las distintas posturas que suscita el deseo de Ainara, apoyándose en unas destacadas interpretaciones. Consigue plasmar en la pantalla esa experiencia de encuentro que puede cambiar la vida de una persona, en una historia que también explora la libertad individual y las relaciones familiares.